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Mostrando las entradas con la etiqueta Correspondencia

Una carie, un pretexto y un abandono

“Ya no me atraes” fueron las cuatro palabras que terminaron de asfixiar los últimos restos del amor que aún sentía por mí mismo. ¿Por qué? ¿Por qué hacerlo? ¿Por qué llegar hasta donde guardaba mis inseguridades y atacar aquella parte de mí que siempre han lastimado, que siempre ha sido repudiada? ¿Por qué te importó tanto un diente picado? ¿Por qué? ¿Por qué no, en vez de asquearte, de apartarme de ti por el aroma que ocasionaba mi carie, de insinuarme que habías empezado a pensar en otros besos, mejor elegiste ayudarme? ¿Por qué elegiste la humillación y no el cuidado?  No fue el diente lo que dolió, sino la forma en que lo convertiste en sentencia. Lo usaste como excusa, como coartada para irte sin culpa, como prueba de que ya no valía la pena quedarse. Yo no perdí tu deseo, ese hermoso deseo por tu piel de canela; pero perdí el refugio que en ti encontraba. Perdí la ilusión de que alguien pudiera verme roto y aun así elegir quedarse conmigo. Y mientras tú te alejabas con asco, ...

La Luna ya no es tan hermosa

  Hace unos momentos, cuando me asomé por la ventana, no pude evitar sentir una tremenda lástima por la Luna. A comparación de hace unos días, que lucía radiante y llena de vida, adornada con su refinado collar de luz amarillenta y un soberbio holán de nubes aperladas, esta noche la noté decaída y desarreglada, con el ánimo marchito, como una uva que se hubiera hecho pasa; incluso parecía tener menos cuerpo y menos luz celestial, menos nubosidad y menos de todo, como una estrella cualquiera, aunque más grande que el resto, de las que adornaban la noche. Apenas la había notado en el cielo debido a su pálido brillo. Pienso que debió haber resentido mucho las cosas que le dije en nuestro último encuentro, o, más bien, quizá no soportó lo que vio luego de hablar. En parte, debo aceptar que culpa fue mía. Todo ocurrió mientras andaba por la desierta avenida que escuchaba mis pasos en la oscuridad. La Luna se había asomado entre los edificios descoloridos. —Buenas noches —le dije c...

Enamorado de ti

  ¿Sabes? En cierta parte, es responsabilidad mía quererte. Al fin y al cabo, estar enamorado fue una exigencia mía, que anhelaba con todas mis fuerzas, y ahora que me fue cumplida, voy a darlo todo de mí.     Porque si la vida hizo algo sumamente hermoso al ponerte en mi camino, no la voy a decepcionar, no podría. Porque ni en ese momento jugaba ni ahora lo hago. Por lo tanto, voy a querer y entregárselo todo a la hermosa persona que eres. Voy a llenarte de flores y poemas, de cartas y cuentos, de regalos y abrazos. Mis letras, mi tiempo, mis fuerzas, mi cuerpo, todo será para ti nada más. Voy a devolverte en acciones todo lo bello que me haces sentir. Ahora estoy enamorado de ti, inundado hasta las cejas de amor. Ya no hay vuelta atrás. No me voy a detener a menos de que tú lo indiques así. No tienes que hacer nada más al respecto porque no busco nada a cambio. No espero algo recíproco. Lo único que quiero es quererte. Lo único que pido es estar a tu lado. Y no ...

"Hasta que me coma la muerte"

  Amor de mi vida: Sé que esta no es la manera de iniciar una carta, pero quizá no haya otra oportunidad de decírtelo más tarde… Me encuentro muy débil. He empeorado desde la última vez que nos vimos, tanto que al parecer… No… No quiero. No puedo escribirlo; duele demasiado solamente pensarlo. No soy capaz… Amor mío. Espero que puedas perdonarme, pues… temo con nefasto dolor que no podré cumplir más mi palabra... Sé que juré acompañarte toda la vida, pero no sabes lo apenada que me encuentro ahora. No sabes cuán inútil me siento al no poder hacer nada al respecto. Es sofocante observar ese reloj cada noche, ver cómo sus agujas avanzan; a ellas, malditas, no les importa si hay algún pendiente o si hay que esperar. Es sofocante ver cómo mi tiempo se va agotando… ¡Cuánta desesperación, maldición! Cuanto más he luchado por mejorar, cuantas más han sido mis ganas de seguir viviendo, de seguir entrelazando nuestras manos, al final sólo he logrado tropezar conmigo misma, con mi cuerpo can...

¡Nos encontré!

Carta sin destinatario Quiero pedirte algo antes de comenzar a leer. Quiero que, por favor, apartes cualquier otro pensamiento de tu cabeza. Cualquiera que sea, déjalo ir. También quiero que olvides, por diez minutos, todo lo que sabes de ti misma, de mí y de nosotros, pues debo decirte algo muy importante: debes saber quiénes somos realmente. Y es que por fin nos encontré . No tengo duda alguna de ello; algo dentro de mí lo dice, algo o alguien que sabría reconocerte en cualquier lugar del mundo; en cualquier parte de este universo. No puedo equivocarme: quien está detrás de esos ojos, asomándose por aquellas ventanas, sin duda alguna me llama ; brinca, grita y hace ademanes para llamar mi atención. No hace falta preguntarle nada. Sé que se trata de ti. Lo sentí. Lo sentiste también. Algo nos atrajo que culminó en esta sensación de paz al estar cerca el uno del otro. Algo casi inexplicable… Es decir… ¿alguna vez te preguntaste de dónde viene esto que sentimos? ¿Por qué nos necesita...